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"El actual sistema universitario no tiene una planificación a largo plazo, está insuficientemente subvencionado y es poco eficiente"

Javier Bará, Director de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU Catalunya)

Javier Bará, Director de AQU CataluñaJavier Bará, director de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU Catalunya), comenta en esta entrevista a netfocus las repercusiones del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, que formula la Declaración de Bolonia, en el ámbito universitario y en los Colegios Profesionales.

¿Dónde se sitúan los orígenes de la Declaración de Bolonia?

Los orígenes son múltiples, pero se pueden destacar dos causas: la política de fomento de la movilidad de los trabajadores en Europa, que produjo, entre otras acciones, el programa Erasmus de movilidad de estudiantes universitarios, y el deseo de coordinar y mejorar el sistema universitario europeo y ponerlo en una posición competitiva con el norteamericano.

¿Cuáles cree usted que son los principales déficits del actual sistema universitario?

Sobre todo, la falta de visión estratégica y de políticas a largo plazo, pero también una financiación insuficiente y el retraso en la introducción de procesos de aseguramiento de la calidad, que han comenzado a desplegarse en los últimos años.

¿Cuáles son las principales acciones que ya se han realizado para prepararse para el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior (EEES)?

Realmente el sistema universitario español (y, en una gran medida, el del resto de países europeos) requiere una revisión crítica en profundidad en lo que se refiere a la formación de profesionales: definición de sus funciones y su perfil en una sociedad en cambio muy rápido, especialmente en lo que se refiere a la transformación tecnológica. Todo cambia y se renueva muy deprisa, y sin embargo, en muchas áreas los perfiles profesionales y los correspondientes currículos universitarios han permanecido sin cambios significativos durante los últimos treinta o cuarenta años. También es cierto que en otras áreas la actualización ha sido bastante efectiva.

Pero en todos los casos es necesaria una profunda renovación de las estrategias docentes y del rol del profesor universitario, que no puede cambiarse de la noche a la mañana por regulaciones administrativas ya que este cambio requiere una transformación interna de las creencias y actitudes de los profesores. No debemos perder de vista que la universidad es una institución muy antigua, de casi mil años, y que la manera de enseñar y de aprender (basada en temarios, clases magistrales y exámenes) se ha mantenido sin apenas cambios durante todo este tiempo. Alguien ha comentado que, si resucitásemos a personas muertas hace ochocientos años, posiblemente las únicas que reconocerían su oficio sin dificultad serían los profesores universitarios.

¿En Europa, el principal factor de crecimiento y desarrollo económico se sitúa en el capital humano más que en otros factores, como ahora los de tipo industrial?

Sí, claro. Y tenemos un problema, son muy pocos (comparativamente con otros países) los universitarios que aspiran, en su vida profesional, a emprender iniciativas empresariales o creativas.

¿Cómo podría definirse el actual sistema universitario español?

Sin una planificación a largo plazo, insuficientemente subvencionado y poco eficiente, a pesar del voluntarismo y del esfuerzo de una parte importante de los gestores y del profesorado (que además, en muchos casos, tiene salarios por debajo de los de profesión que les corresponde, como sucede, por ejemplo, en el caso próximo para mí de las ingenierías).

Desde el ámbito universitario catalán, ¿se ha mantenido algún tipo de contacto con los diferentes Colegios Profesionales para abordar de manera conjunta este importante proceso de cambio?

Que yo sepa, los contactos a nivel institucional son escasos, aunque si me consta que en algunas titulaciones hay actuaciones conjuntas entre las facultades o escuelas y los colegios profesionales.

¿Cree que las relaciones entre la comunidad universitaria y el ámbito profesional son las adecuadas de cara a preparar a los estudiantes para la vida laboral?

Durante los últimos treinta años la situación ha mejorado mucho en dos ámbitos; en los convenios de colaboración entre las empresas para realizar conjuntamente proyectos de investigación y desarrollo y en la acogida de estudiantes para realizar prácticas en las empresas. Los convenios de colaboración facilitan la aproximación de los profesores al mundo de la empresa y esto siempre repercute favorablemente sobre la formación de los estudiantes, que además, en muchos casos participan directamente en los proyectos mientras realizan sus proyectos fin de carrera, sus tesinas, sus practicums o sus últimos cursos. Pero las relaciones conjuntas a las que también se refería la pregunta anterior son insuficientes.

¿Podría suceder que la unificación de títulos universitarios comportara asimismo una unificación a nivel de Colegios Profesionales?

No sé cuantos títulos universitarios se terminarán uniendo, parece que la idea inicial del ministerio en estos momentos está muy debilitada. Y la posible unificación de colegios profesionales la veo, en cualquier caso, muy remota, habrá que esperar al menos un par de años para ver cómo resulta la reforma de titulaciones que se ha puesto en marcha, y después, ya veremos.

En este sentido, ¿el papel que han venido ejerciendo hasta ahora estas corporaciones también podría verse modificado?

Es pronto para hacer previsiones, como en la pregunta anterior. Pero sí que convendría realizar una reflexión profunda y sin complejos sobre si, como hasta ahora, el título que otorga la universidad habría de ir acompañado de competencias profesionales (en los casos dónde las haya) o bien si estas competencias habrían de ser otorgadas por los colegios. A mi modo de ver, con la experiencia de 35 años de profesor universitario de ingeniería a cuestas, me parecería mucho más clarificador y sano para ambas partes que las competencias fueran otorgadas por los colegios profesionales.

¿Qué pasos está dando la comunidad universitaria para afrontar los retos que propone la Sociedad del Conocimiento? ¿Qué papel juegan las Nuevas Tecnologías en este contexto cambiante?

'La Sociedad del Conocimiento' es un tópico mal definido del que se habla mucho sin aclarar su significado, que se da por sobreentendido. En general, cuando se utiliza este término tan rimbombante se suele estar pensando en los ordenadores y en internet, pero no en que las personas cada vez leen menos y se expresan peor, por ejemplo.

Tiene más sentido la segunda parte de la pregunta. La tecnología está teniendo un impacto muy fuerte sobre la forma en que vivimos (¿nos imaginamos ahora un mundo sin aviones, sin televisión, sin anestesia, sin 'gameboys' o sin internet?) y por lo tanto se han de incorporar también a la universidad; no podríamos enseñar a alguien a conducir un coche haciendo prácticas en bicicleta; pero creo que la incorporación de las nuevas tecnologías (especialmente las de la información y las comunicaciones) a la universidad se está realizando de manera razonablemente satisfactoria, dados los recursos disponibles; pero su papel como mediadoras en el proceso de enseñanza-aprendizaje está sobrevalorado. Tenemos una confianza excesiva en las nuevas tecnologías como redentoras de los males de la humanidad, pero en el caso de la educación el rol principal continúa correspondiendo a la relación personal –humana- entre los profesores y sus alumnos.



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